jueves, 14 de febrero de 2013

Jasjas San Valentín

14 de febrero, San Valentín. El día en que miles de empalagosas e intratables parejitas simulan quererse más, y proceden a regalarse banalidades de la talla de osos de peluche puto gigantes que luego no tienes donde guardarlos, bombones de los que engordan que flipas, relojes de esos que las mujeres piensan que llevamos (desde que existen los móviles, ¿quién quiere un maldito reloj?), anillos ultra horteras y pomposos que sólo un tío podría comprar, y coitos románticos bajo la luz de la luna. El día del Corte Inglés lo llaman algunos. El día de los enamorados, otros...
HIJOS DE PUTA (lo llamo yo).
¿Ésto qué es, cabrones? ¿Os parece bonito? Quiero decir, quizá son cosas mías y tal, pero ¿y esa pequeña porción de la población que no tiene pareja que amar y con la que retozar? ¿eh? ¿EH? Es como si hacen el jodido día de la visión; ¿qué pasa con los ciegos? O el día de los NO-TETRAPLÉGICOS ¿Qué diría Stephen Hawking a eso? Obviamente, el señor Hawking se cabrearía cantidubi. Desde su ordenador se oiría ''s o i s  u n o s  h i j o s  d e  p u t a'', y no le faltaría razón. 
INDIGNANTE.
Sufro, desde hace algún tiempo turbio, de una soltería asesina. Las mujeres me aman, pero yo no encuentro una a la que amar (JASJAS). El caso es que uno se levanta, para seguir con su vida de paro y continuar escribiendo la puta novela esa de terror que parece que no avanza, y lo primero que lee en todas las redes sociales es ''Feliz San Valentín'' ''Hoy va a ser un día genial'' ''Copularemos hasta FUSIONARNOS''. Estados y twitts que hacen gala de la buena vida amorosa de cada uno. Presumir, vaya. Como os gusta presumir... Que sí, que puede que tu pareja sea similar a un tumor, pero a ti te da igual ¡tú te enorgulleces de tu tumor, y lo haces público! ¡a lo loco! Y yo no os digo que no seáis felices, que no améis a vuestras parejas y que no os sumerjáis en una ola capitalista-consumista de regalos absurdos... ¡PERO DE PUERTAS PA' DENTRO, COJONES! Que no tengo porqué aguantar vuestro repugnante pavo adolescentoide. 
Algunos lo llamarán envidia. Otros lo llamarán envidia de la dura. Llámenlo como quieran, pinches pendejos, ¡PERO DÉJENME VIVIR! (Jorge sale corriendo de la habitación, a cámara lenta, con una música dramática de violines de fondo. Flotando, en el aire, quedan las lágrimas detrás de él; la luz de la lámpara saca reflejos en ellas. Mientras corre, arrastrado por la desesperación de la soledad, resulta que un gatito recién nacido se cruza en su camino. Jorge, consciente de ésto, intenta frenar, pero no lo consigue a tiempo: el gatito le mira con ojos llenos de amor cuando él le aplasta la cabeza de un zapatazo involuntario. Más lágrimas, después de eso, seguidas de más carreras dramáticas a cámara lenta. La imagen se torna en un fundido a negro. Las letras blancas en fuente Monotipe Cursiva, surgen: The End. Aplausos de la gente. Jorge, emocionado por el resultado de su filme dramático, sale corriendo a cámara lenta con violines de fondo y dejando una lagrimita de emoción suspendida frente a la silla de honor que ocupaba en los cines Kinepolis donde estrenaban la peli) (la crítica puso al actor por las nubes) (ganó un Goya) (puto cine español...)
El caso es que la soledad es muy mala, hamijos. Compadeced al prójimo carente de hembra en su corazón y NO hagáis eso que hacéis en las redes sociales en días como el de hoy, o en vuestros aniversarios, con esos estados y twitts patéticos del tipo ''YEBAMOS HUNA SEMANA HAMOR <3''. No. Eso no. En serio, no. Hay que ser patético ya para eso. Ya basta, por favor. Y a  B a s t a, como diría el señor Hawking. Por favor. 
Puedo prometer y prometo, que mi futura e inminente novia sabrá que la amo mazo sin necesidad de esas mierdas. POR DIOS.
P O R  D I O S.

Historia de San Valentín:
El Valentín ese, según tengo entendido, se dedicaba a arrancar los corazones de las jovenzanas y a devorarlos, allá por el siglo XIV. Al parecer los cocinaba mazo de bien, en plan fritos, cocidos, asados, en su jugo, gratinados, con especias, con ketchup. Los corazones en el micro le salían que flipas. Ultra rico todo. Nunca le pilló la policía de la época. Él se encomendaba al Cordero Místico, en auge por aquellos entonces, y se lanzaba a la calle a ''conquistar'' los corazones de las hembras. Y no le iba nada mal. 
Fue el promotor del ''Ponte Traje'', experto cerrajero de cinturones de castidad, hacía milagros con el cloroformo (de ahí que sea santo), y, pese a ser cuantiosamente psicópata, era un fucker de narices.
El amo.

2 comentarios:

  1. No sé cómo narices he acabado aquí, pero me alegro. "Copularemos hasta fusionarnos" que grande XD Por no hablar de la Historia de San Valentín.
    PD: Dicen que la soltería es una muestra de inteligencia, yo no sé si será cierto, pero ahí queda la cosa.

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